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El empleo de las estadísticas tiene el riesgo cierto de ser un fin en sí mismo, empleado por diferentes colectivos u organizaciones para presentar, justificar o corroborar su concepto de la economía. Las empresas y ciudadanos como agentes del modelo económico, debemos aprender a ser precavidos con las estadísticas y las consecuencias que quieren demostrar…, y ser conscientes de la necesidad que los agentes tenemos que afrontar: cambio, cambio y cambio!

Estadísticas

Las estadísticas han puesto sobre la mesa que los niveles de productividad en España han mejorado un poco… Quizá sea una buena noticia, pero su lectura detallada muestra resultados “perversos”. Los índices de productividad han mejorado porque se han visto modificados los índices empleados para su cálculo, es decir la reducción del PIB por efectos de la crisis ha sido inferior al incremento del desempleo y la reducción de salarios. Por lo tanto el coste hora en relación al PIB se ha reducido, y se ha incrementado la producción por hora trabajada respecto al PIB.

Un poco más sobre estadísticas, midiendo la introducción de las tecnologías de la información nos encontramos con cosas tan interesantes como la reducción del nivel de inversión en tecnologías de la información, aunque España mantiene un puesto privilegiado en el parque de móviles por habitante y número de líneas de datos activas por habitante. La pregunta es, en lo único que parece que estemos bien es en el consumo de datos a través de móvil, consumo de usuarios finales, y por tanto con bajo impacto en la cadena productiva del país y alto impacto en las cuentas de resultados de las operadoras. Es algo así como decir que España a nivel tecnológico está entre los mejores puestos si medimos el número de DNI electrónicos emitidos, pero no nos preocupamos de evaluar el coste de lograrlo o el uso que se está haciendo de él.

Como resumen, he querido mostrar dos estadísticas que se emplean para llenar titulares de prensa, mostrando “brotes verdes”, pero que, no quiero ser pesimista (todo lo contrario), no afloran la realidad. Y, no soy pesimista, creo que siempre es mejor mostrar la realidad tal como es frente a buscar posiciones de conformismo y aceptación por la incorrecta interpretación de la información de la que disponemos.

Y como no me considero pesimista, hecho el aviso, quiero avanzar un poco más. Ambas estadísticas, y he aquí el click de la cuestión están basadas, pensadas, analizadas y construídas para medir índices del modelo económico que estamos dejando atrás, por tanto no es que sean válidas, es que hemos de tener sumo cuidado en emplearlas sin más como medio de conocer la evolución y transformación que puede estar ocurriendo en la realidad de la economía, no sólo en España, sino en todo el mundo. Porque, por muy bueno que sea el modelo estadístico (consta que así es por el prestigio de las organizaciones que los emiten), el concepto económico sobre el que se basan así como el objeto de su medida, se encuentran obsoletos.

A partir de aquí, podríamos enfrentarnos a la cuestión de no poder proyectar el futuro económico y, por tanto el entorno en el que se desenvuelven empresas, ciudadanos y Estado, quedando por tanto a merced de lo impredecible y lo desconocido… Bueno, eso no es malo, nos veríamos obligados a tener que reinventarnos continuamente, a empezar a entender (al menos en Europa), que las situaciones pasadas cada vez tienen menos proyección en economía sobre el futuro, que las transformaciones que están ocurriendo son tan rápidas que los índices con los que medimos nuestro presente y nuestro pasado ya no son válidos en el momento en que se publican porque el entorno en que se han concebido ha sido transformado radicalmente. Y, por favor insisto, no es que los datos recogidos o publicados sean incorrectos, todo lo contrario; es que el concepto subyacente detrás ha quedado transformado, la realidad que han querido reflejar ya no existe, todos los elementos de la foto se han transformado ya durante el proceso de recogida de datos, tratamiento, ordenación, publicación y análisis.

Como resumen, seamos precavidos con las estadísticas, son conservadoras, no neutrales, interpretadas y transmitidas al colectivo de manera interesada. Los datos no mienten, son los que son, y es nuestra capacidad como humanos de proyectarnos sobre el mundo el que interpreta los datos, percibe su bondad, su necesidad o su credibilidad y, como empresas si algo tenemos que tener en nuestro horizonte de previsión es el cambio, el cambio!!!! y, éste difícilmente es percibido por los procesos e instituciones emisoras de datos estadísticos.

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