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El emprendimiento implica un proceso de transformación conceptual de la realidad, de lo que es una oportunidad y un obstáculo, de los espacios posibles de desarrollo o de ralentización. De alguna manera genera un sexto sentido que ayuda a marcar el paso en el día a día y, lo que es más importante genera una imagen de un futuro hacia el que se desea avanzar. Lo curioso es que tanto los pasos que se van dando como esa imagen objetivo del futuro tienen, en general, mucho menos carga económica de lo que podría considerarse inicialmente. El avance en el proceso de emprendimiento descubre algo no previsto, la gestión financiera no es la base del emprendimiento, es una necesidad para su éxito, pero no es la base de su éxito. Y no sólo la gestión financiera, podemos hablar de la gestión de personal, clientes, proveedores, marketing, …

<a href=Y vaya, no me he vuelto loco, Será la aportación de contenido propio, original y creativo la que se convierta en el centro del proyecto emprendedor. La realidad es que todas las anteriores facetas empresariales, lo son de carácter eminentemente técnico. Se habrán de ejecutar con excelencia, pues serán finalmente rutinarias y repetitivas. El emprendedor habrá de realizar un análisis continuo de su estado y su proyección futura, con una visión crítica; de cuánto de lo realizado se orienta a desarrollar su aportación novedosa, personal y original a la sociedad a través de su proyecto, y cúanto de lo ejecutado es parte del armazón técnico que asegura la consistencia futura del proyecto emprendedor como proyecto empresarial.

Este análisis es vital pues, caso de no hacerse, podremos encontrarnos en una senda de desviación de nuestra visión original, centrándonos en busca exclusivamente de la excelencia técnica, momento a partir del cual nuestro valor añadido comienza a disiparse y nuestra aportación original tiene a declinar. A partir de ese momento sólo podremos competir en la acción de ejecución, competencia en la que entramos en riesgo de perecer pues se pierde el valor de lo creativo y se entra a jugar frente a organizaciones consolidadas, que hasta ese preciso momento eran el modelo a superar y mejorar.

Esta desviación entre el objetivo y el presente es fácilmente rreversible, una vez tomada la consciencia de la desviación. Es en ese momento en el que el emprendedor ha de tomar serias decisiones que condicionarán de manera irremediable su éxito y fracasos futuros. Y la primera decisión es la reducción drástica y radical del esfuerzo, tanto en tiempo como en dinero, dedicado a ejecutar actividades técnicas, siempre y cuando no se vea afectada la prestación excelente de las mismas.

Es aquí donde surgen las siguientes posibilidades:

  • externalización de tareas
  • automatización de tareas
  • combinación de las dos anteriores

Externalización de tareas

Tiene un gran potencial, especialmente cuando hay necesidad en la rutina de contacto directo y personal con clientes. En la actualidad, gracias a la tecnología, es posible trasladar estas tareas a países de Oriente, donde el coste y calidad de la prestación es realmente interesante.

 

Automatización de tareas

Supone la implantación de tecnologías capaces de repetir y ejecutar de manera autónoma diferentes tareas. Con respecto a la externalización, supone reducciones de costes y tiempo realmente impresionantes. De nuevo la tecnología aporta las aplicaciones capaces de resolver esta necesidad, con impacto financieros muy limitados.

Combinación de las dos anteriores

Sin duda alguna, para nosotros es la mejor opción, la manera de cerrar el círculo. El empleo sólo de la opción de externalización o automatización, corre el riesgo de provocar cortes o aislar tareas dentro de los procesos técnicos que se están tratando de resolver. Es posible en estos momentos la integración de ambos, con independencia de dónde se presten, generándose información relevante sobre el nivel y calidad de ejecución en cada uno de los pasos del proceso, asegurándose fuerte reducción de costes, mantenimiento de la calidad y optimización en el trato directo tanto a clientes como a proveedores.

Tras la puesta en marcha de la independencia del sueño emprendedor de las condicionantes técnicas, se percibirá que se logra:

  • mayor flexibilidad financiera y organizativa
  • más capacidad de análisis y conocimiento del estado del proyecto
  • menores costos de ejecución
  • más tiempo y libertad para dedicarlo a provocar el avance del emprendimiento, dentro de unos parámetros de consecución de beneficios

En definitiva, el emprendedor vuelve a tomar el control de su sueño, es capaz de volver a visualizar su objetivo, compararlo con su presente y tomar las decisiones oportunas, porque finalmente el trabajo del emprendedor es soñar, y el de la tecnología ejecutar técnicas… zapatero a tus zapatos.

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