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Esta semana se ha publicado en España un informe sobre las perspectivas del sector de las tecnologías de la información. Este sector, considerado tradicionalmente como dinámico e innovador, llega a la conclusión de que durante los próximos meses y, para la mayoría de las empresas del mismo, su objetivo es sobrevivir.

A raíz de esta publicación, he querido analizar el concepto de supervivencia de una empresa, pues me ha resultado curiosa su aplicación. Cuando hablamos de supervivencia, es siempre hacia el mundo animal y hace referencia a la imperiosa necesidad de cubrir necesidades vitales, sin las cuales la muerte es segura: agua, alimento, cobijo. Pero, la supervivencia añade otro factor más: reproducción, ninguna especia podrá jamás sobrevivir si, no forma parte de sus necesidades vitales la propia continuidad a largo plazo de la especie. ¿Son éstas las acepciones que subyacen bajo la idea de la supervivencia de las empresas?

supervivencia

Supongo que el concepto se aplica a la necesidad de resolver la cuestión más directa de la causa de desparación de una empresa: la falta de liquidez (no se puede acceder a dinero para continuar las operaciones), y el desajuste de caja (los gastos superan los ingresos). Claramente, ninguna organización puede operar sin dinero, máxime cuando muchas de ellas mantienen un altísimo nivel de endeudamiento, reclamado y no renovado, por las instituciones financieras en quienes habían confiado, hasta ahora. No voy a entrar en este blog en esos problemas, sino en el concepto de reproducción, que mantiene vivo a las especies; la necesaria estrategia de continuidad más allá de la obligación de cubrir las necesidades básicas diarias. Sin este objetivo de largo plazo, la supervivencia como modelo de gestión tiene algo seguro: morirá, quizá algo más tarde, pero seguro que morirá y desaparecerá irreversiblemente.

Quizá quien plantea la supervivencia empresarial sin un objetivo de continuidad, pueda entender que el día después de que las necesidades apremiantes de sobrevivir puedan percibirse suficientemente aseguradas, todo continuará igual que el día antes del inicio de la situación extrema presente. Quizá por ello, sólo considera necesaria la preocupación por el día a día, cuando todo esto pase, ese mismo díae todo seguirá tal como estaba cuando operábamos con éxito. 

El futuro exige estrategia

Pero, para quien sólo considere sobrevivir, tenga esto en cuenta: el cambio en el mundo empresarial, competitivo como el animal, es continuo, imparable y no retroactivo. Quiere esto decir, que cada día que su empresa, además de sobrevivir, lo pierda en el proceso de adaptación, preparación y asimilación de los nuevos modelos y maneras de relación mercantil, que necesariamente eclosionarán tras el período de crisis, pues ya están consolidándose; tendrá asegurado que, ese día, ese mismo día, tras tantos meses de supervivencia, descubrirá que no tiene capacidad de competir, que ha quedado fuera del mercado, que ha perdido la oportunidad de la adaptación y adecuación. Será en ese mismo momento, cuando haya llegado al final de su período de supervivencia, cuando desaparecerá, sencillamente…, sin más.

¿Considera que esta pueda ser su realidad, y su necesidad futura, aunque no la haya percibido por el terrible día a día de la supervivencia?

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